Un equipo de investigación encabezado por la Universidad de Okayama anunció haber solicitado al Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón la autorización para fabricar y comercializar un nuevo fármaco contra el cáncer de esófago basado en un virus modificado genéticamente que destruye únicamente las células cancerígenas.
Según informaron los investigadores, el tratamiento ha demostrado en ensayos clínicos una eficacia superior cuando se utiliza en combinación con radioterapia, en comparación con la radiación aplicada de forma aislada. De ser aprobado, se convertiría en el primer medicamento de este tipo en el mundo y abriría una nueva alternativa para pacientes que no pueden someterse a tratamientos estándar como quimioterapia o cirugía.
El fármaco, denominado Telomelysin, fue desarrollado por el profesor Toshiyoshi Fujiwara, del departamento de cirugía gastrointestinal de la Universidad de Okayama. Se trata de un adenovirus —un tipo de virus común asociado al resfriado— cuyo material genético fue modificado para que ataque exclusivamente a las células cancerosas.
De acuerdo con el equipo, el virus se multiplica entre 100.000 y un millón de veces en el plazo de un día dentro de las células tumorales, provocando su destrucción. Además, se confirmó que potencia el efecto de la radioterapia, lo que refuerza su impacto terapéutico.
La investigación se inició en 2002 y, a partir de 2020, se llevó a cabo un ensayo clínico en pacientes para quienes la quimioterapia o la cirugía resultaban difíciles. Durante el tratamiento de radioterapia, Telomelysin fue administrado directamente sobre el tumor en tres ocasiones mediante endoscopia.
Los resultados mostraron que, 18 meses después del tratamiento, el cáncer había desaparecido en 18 de los 36 pacientes tratados. En comparación, estudios clínicos del National Cancer Center of Japan indican que la radioterapia por sí sola logra la desaparición del tumor en aproximadamente el 20 % de los casos, lo que evidencia una mejora significativa en la eficacia.
A diferencia de la quimioterapia, el nuevo tratamiento no provoca efectos secundarios como náuseas o disminución de la inmunidad. Tampoco requiere incisiones, ya que el virus se administra mediante un endoscopio introducido por la boca, reduciendo al mínimo la carga física para el paciente.
La solicitud de aprobación fue presentada por Oncolys BioPharma, una empresa biotecnológica surgida de la Universidad de Okayama. Si el proceso avanza según lo previsto, el tratamiento podría comenzar a utilizarse en la práctica clínica durante 2026. La comercialización estaría a cargo de Fujifilm Toyama Chemical. El profesor Fujiwara señaló que el objetivo a futuro es ampliar su aplicación a otros tipos de cáncer y estudiar combinaciones con tratamientos existentes para maximizar su eficacia. (International Press)
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