El impago de la Pensión Nacional (Kokumin Nenkin) ha dejado de ser un simple descuido administrativo. Las autoridades japonesas han endurecido drásticamente su postura contra la morosidad. Según Nihon Nenkin Kiko, hasta septiembre del año fiscal 2025, se ejecutaron 11.252 procedimientos de embargo (sashiosae).
El proceso de cobro alcanza su punto crítico con la llegada del sobre rojo (akai fuuto). Este documento contiene la Notificación Final (saishu saikoku-jo), el último aviso antes del desastre.
Las cifras oficiales revelan la magnitud de la presión. Se enviaron 99.260 de estas saishu saikoku-jo y, posteriormente, 60.242 Cartas de Demanda (tokusoku-jo).
UN CASO REAL
Hitomi Kume (nombre ficticio), una guía freelance de 31 años residente en Tokio, experimentó este pánico en carne propia. Tras dejar su empleo fijo, sus ingresos se volvieron inestables. La cuota mensual de casi 20.000 yenes se convirtió en una carga que decidió posponer. «Pensé en pagarlo más tarde», confiesa, pero el tiempo pasó y acumuló dos años de impagos.
Cuando el sobre rojo llegó a su casa, el miedo la paralizó. «Me asusté tanto que al principio no podía ni abrirlo», relata sobre el momento en que entendió la gravedad de su situación.
El sistema de cobro sigue una escalada implacable de advertencias. Si se ignora el sobre rojo, el siguiente paso es la «Carta de Demanda», que fija legalmente la obligación de pago. Superada esa etapa, las autoridades proceden al embargo forzoso. Esto puede implicar la confiscación de cuentas de ahorro, salarios e incluso propiedades inmobiliarias.
EL PEOR ERROR
Sin embargo, el mayor error de los ciudadanos no es la falta de fondos para pagar, sino el silencio. El sistema «ignora» a quien no se comunica, asumiendo que es un evasor. Existen mecanismos de ayuda para quienes realmente no pueden pagar. El sistema contempla exenciones totales o parciales basadas en los ingresos, así como moratorias para menores de 50 años.
Kume logró salvarse del embargo tras contactar a la oficina. Negoció un plan que combinaba una exención parcial retroactiva con pagos fraccionados.
Las consecuencias de no pagar van más allá del embargo actual. Afecta directamente a la vejez, reduciendo drásticamente la pensión futura o eliminándola por completo. Además, el impago deja desprotegida a la familia en caso de tragedia. Si el titular muere siendo moroso, sus parientes no podrán recibir la Pensión de Supervivientes.
La recomendación es clara: ante la llegada del sobre rojo, contactar inmediatamente a la Oficina de Pensiones. Ignorar el aviso es el camino directo a perder los ahorros. (RI/AG/IP/)
Descubre más desde International Press - Noticias de Japón en español
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.









