La primera ministra Sanae Takaichi se vio obligada hoy a utilizar sus redes sociales para apagar el incendio político provocado por sus propias palabras. Tras haber calificado el estado de las cuentas estatales como «hokuhoku» —una expresión japonesa que denota una rebosante y satisfactoria situación financiera— gracias a la debilidad del yen, la mandataria tuvo que salir al paso para negar que estuviera celebrando la devaluación de la moneda nacional frente a las dificultades de los ciudadanos.
La controversia se originó ayer en las calles de la ciudad de Kawasaki. Durante un discurso público al aire libre, Takaichi afirmó que, aunque la opinión pública critica la depreciación de la divisa, esta coyuntura representa una «gran oportunidad» para las industrias exportadoras. Fue en ese contexto donde añadió que la Cuenta Especial del Fondo de Divisas (Gaitame Tokkai) se encontraba en una situación financiera rebosante y positiva debido al tipo de cambio actual.
«Parece que ha habido un malentendido en los medios de comunicación sobre los comentarios que hice sobre el tipo de cambio durante mi discurso de ayer», escribió Takaichi y añadió: «No decía que un yen fuerte o débil sea mejor o peor, sino que quería crear una estructura económica resistente a las fluctuaciones del tipo de cambio. En otras palabras, hablé de la necesidad de inversión interna para fortalecer la capacidad de suministro de Japón».

En esa misma intervención, la líder japonesa llegó a cuestionar la sabiduría convencional sobre el mercado cambiario ante la audiencia. Takaichi declaró abiertamente que «no se sabe si es mejor un yen fuerte o un yen débil», un comentario que fue interpretado por muchos como una desconexión con la realidad de los hogares que sufren la inflación importada.
En su mensaje, la Primer Ministra también intentó equilibrar su postura reconociendo la doble cara de la economía actual. Admitió explícitamente los efectos nocivos de la devaluación:»Con la actual debilidad del yen, el aumento de los precios de la energía, los alimentos y otros productos básicos es un problema, y es natural que el gobierno aborde estos desafíos. Por esta razón, hemos implementado medidas específicas para abordar el aumento de precios y estamos trabajando para implementarlas lo antes posible».
Sin embargo, la mandataria no se retractó de la lógica económica de su discurso original. Reiteró en su escrito que, pese a los problemas, existen aspectos positivos innegables en la situación actual, como la mayor facilidad para exportar productos fabricados en el país y la consiguiente mejora en los balances y ventas de las corporaciones japonesas. (RI/AG/IP/)
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