
Si tienes 30 años y piensas que no tienes suficiente dinero para invertir, es hora de derribar ese mito. La creencia de que se necesita un gran capital para entrar al mercado es el principal obstáculo para la libertad financiera. Una simulación basada en datos oficiales demuestra que apartar apenas 10.000 yenes al mes puede transformar radicalmente tu futuro económico gracias al poder del interés compuesto.
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El tiempo es el activo más valioso de tu generación. Según el «Simulador de Inversión Acumulativa» de la Agencia de Servicios Financieros (Kinyucho), la constancia premia. Si comienzas ahora a invertir esos 10.000 yenes con una rentabilidad anual conservadora del 3%, dentro de 20 años habrás generado ganancias por 870.000 yenes sobre tu capital. Si mantienes el rumbo durante 30 años, el beneficio se dispara por encima de los 2 millones de yenes.
Pero el escenario puede ser aún más prometedor. Si el mercado ofrece un rendimiento del 5%, la magia del interés compuesto se acelera. En dos décadas, tu inversión valdría más de 4 millones de yenes. Y lo más impactante: al llegar a la jubilación tras 30 años de aportes, esos modestos billetes mensuales se habrían convertido en una fortuna de 8,15 millones de yenes.
El sistema NISA es la herramienta diseñada para potenciar este crecimiento libre de impuestos. Con las discusiones actuales sobre la reforma fiscal para 2026, el gobierno busca ampliar aún más estos beneficios, consolidando el cambio «del ahorro a la inversión». El sistema actual ya permite una inversión vitalicia exenta de tributos de hasta 18 millones de yenes, facilitando la creación de patrimonio a largo plazo.
Es natural sentir dudas sobre la volatilidad del mercado, ya que el capital no está garantizado. Sin embargo, el nuevo NISA fomenta la inversión diversificada y a largo plazo en productos seleccionados y supervisados por la Kinyucho. Esta estructura reduce riesgos y es ideal para quienes dan sus primeros pasos.
En un entorno donde los salarios apenas crecen, dejar el dinero estático en el banco es perder oportunidades. No necesitas ser rico para empezar; necesitas empezar para ser rico. Asignar 10.000 yenes hoy es una decisión pequeña con un impacto gigantesco para tu «yo» del futuro. (RI/AG/IP/)
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