El invierno podría mostrar su cara más gélida este jueves 29 de enero en la región de Kanto. Los pronósticos meteorológicos advierten sobre la caída de nieve durante la tarde, afectando principalmente a las prefecturas de Kanagawa y Chiba, e incluso alcanzando los 23 distritos de Tokio. Aunque no se prevén acumulaciones masivas que paralicen la ciudad, las autoridades llaman a la máxima precaución ante el riesgo de accidentes por superficies resbaladizas.
Una masa de aire polar fluirá intensamente sobre el archipiélago, cubriendo el sur de Kanto a una altitud de 1.500 metros con temperaturas suficientemente bajas para generar nieve incluso en llanuras. A esto se suma un choque de vientos: las corrientes del norte, provenientes del Mar de Japón, chocarán con los vientos del este sobre Kanagawa y Chiba, facilitando la formación de nubes cargadas de precipitaciones invernales.
LAS ZONAS DE RIESGO
Se espera que la nieve y la lluvia comiencen a caer después del mediodía. En la zona de Tama y partes de los 23 distritos de Tokio, es probable que los copos sean visibles. Si bien es posible que los techos y las superficies de tierra se tiñan ligeramente de blanco, no se anticipa una acumulación significativa en el asfalto de las zonas urbanas. No obstante, en áreas de mayor altitud como las montañas de Hakone, la nieve podría cuajar con mayor facilidad, por lo que se recomienda evitar la conducción sin el equipamiento adecuado.
El mayor peligro para los ciudadanos residirá en el descenso de las temperaturas y el estado de las veredas al regresar a casa. La noche del jueves será especialmente fría, lo que aumenta el riesgo de congelación en puntos críticos. Para quienes no están habituados a caminar sobre suelo helado, existen cuatro trampas urbanas que deben vigilarse con extremo cuidado para evitar caídas y lesiones graves.
CUATRO TRAMPAS DE LA NIEVE
El primer punto de peligro son los puentes y pasos elevados peatonales. Al no estar en contacto directo con el suelo, pierden el calor rápidamente y se congelan antes que el resto de la calzada, convirtiéndose en pistas de patinaje invisibles. El segundo lugar crítico son las paradas de autobús y taxis, donde la nieve pisada repetidamente por peatones y neumáticos se compacta hasta formar una capa de hielo extremadamente resbaladiza.
Los pasos de cebra representan la tercera amenaza. La pintura blanca de las líneas impide que el agua se absorba, creando una fina película de hielo que suele pasar desapercibida hasta que es demasiado tarde. Por último, se debe extremar la vigilancia en las entradas de edificios y accesos al metro. La nieve adherida a los zapatos de miles de personas se derrite y vuelve a congelarse en los vestíbulos y escaleras, generando un peligro inminente de resbalones en zonas de alto tránsito. (RI/AG/IP/)
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