Asahikawa pagará ¥70 millones por negligencia en un trágico caso de ijime

Municipalidad de Asahikawa en Hokkaido.

El desgarrador caso de acoso escolar que conmocionó a Japón ha dado un paso decisivo hacia su resolución judicial en la prefectura de Hokkaido. El gobierno municipal de Asahikawa ha decidido aceptar una propuesta de conciliación para pagar 70 millones de yenes a la madre de Saya Hirose, la estudiante de segundo año de secundaria que fue hallada muerta por congelamiento en un parque de la ciudad en 2021. Este acuerdo busca cerrar un litigio que puso bajo la lupa la inacción de las autoridades ante el hostigamiento sistemático que sufrió la menor.

La demanda original interpuesta por la madre de Saya exigía una indemnización cercana a los 115 millones de yenes argumentando que la ciudad de Asahikawa incurrió en una violación de su deber de seguridad al no implementar medidas adecuadas a pesar de existir pruebas claras del acoso contra la adolescente. Tras años de dolor y búsqueda de justicia, el Tribunal de Distrito de Asahikawa presentó ayer una propuesta de acuerdo por una cifra menor a la inicial, la cual ha sido aceptada por la administración local.


La tragedia de Saya Hirose se convirtió en un símbolo nacional de las graves deficiencias en el sistema de protección escolar japonés. El hallazgo de su cuerpo en medio de la nieve, tras haber desaparecido en condiciones de extrema vulnerabilidad, desató una investigación que confirmó que el acoso sufrido fue un factor determinante en su trágico final. 

El alcalde de Asahikawa, Hirosuke Imazu, se pronunció tras conocerse la decisión del tribunal, asegurando que el gobierno local asume esta propuesta con total sinceridad y que tomará las medidas correspondientes para cumplir con el pago. Se espera que el presupuesto necesario para cubrir esta indemnización sea presentado como un proyecto de ley ante la asamblea municipal en la sesión ordinaria del próximo mes de febrero.

UN PERVERSO CASO DE ACOSO ESCOLAR


El acoso comenzó de manera devastadora cuando Saya fue coaccionada por un grupo de estudiantes de su propia escuela y de centros cercanos. Los perpetradores la obligaron a realizar actos sexuales autoinfligidos mientras la grababan con teléfonos móviles. Posteriormente, utilizaron este material para chantajearla con difundir las imágenes en redes sociales y enviarlas a sus familiares si no obedecía sus órdenes.

En junio de 2019, la situación alcanzó un punto crítico. Tras ser acosada en un parque, Saya intentó escapar de sus agresores arrojándose al río Chubetsu desde una altura considerable en un intento desesperado por terminar con su sufrimiento o huir de la humillación. Aunque fue rescatada con vida en esa ocasión por la policía, el incidente fue inicialmente tratado por la escuela como un «altercado entre jóvenes», ignorando las denuncias de la madre sobre el acoso sexual previo.

CEGUERA INSTITUCIONAL


Tras el incidente del río, la humillación no cesó; se trasladó al entorno digital. Las imágenes y vídeos obtenidos mediante la extorsión circularon en grupos de chat locales y aplicaciones de mensajería. Saya fue etiquetada socialmente, lo que le provocó un trastorno de estrés postraumático severo. El acoso se volvió sistémico: los agresores no solo la atacaron físicamente, sino que destruyeron su reputación y su salud mental, dejándola sin espacios seguros ni siquiera en su propio hogar debido al miedo a que la información se filtrara.

Lo que agravó el dolor de la familia fue la respuesta de las autoridades escolares. Según el informe final, los profesores y la dirección de la escuela secundaria de Asahikawa minimizaron los hechos repetidamente. Incluso cuando Saya mostraba signos claros de trauma y la madre presentaba pruebas del acoso digital, la escuela respondió que «no podían confirmar la existencia de acoso» y que las acciones de los otros estudiantes eran «bromas que se les fueron de las manos».

EL TRÁGICO DESENLACE

El hostigamiento prolongado y la falta de apoyo institucional llevaron a Saya a desaparecer el 13 de febrero de 2021 en medio de una tormenta de nieve. Su cuerpo fue hallado casi un mes después, el 23 de marzo, congelado bajo la nieve en un parque de la ciudad. La autopsia confirmó que la causa de muerte fue hipotermia. Fue sólo después del hallazgo del cuerpo y de la presión mediática nacional que la ciudad de Asahikawa se vio obligada a reclasificar el caso como «incidente grave de acoso», lo que finalmente llevó a la sentencia de indemnización actual.

Este caso provocó que en 2023 el Ministerio de Educación de Japón endureciera las directrices para obligando a las escuelas a informar a la policía inmediatamente cuando el acoso incluya la grabación de imágenes de naturaleza sexual o amenazas físicas, algo que en el caso de Saya se omitió deliberadamente. Los recientes hechos de violencia escolar divulgados en las redes sociales muestran que la orden no está siendo cumplida. (RI/AG/IP/)


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