
El primer ministro de Japón, Shigeru Ishiba, ha reafirmado su compromiso con la reducción de la carga económica para los ciudadanos en una conferencia de prensa realizada ayer, el 1 de abril, tras la aprobación del presupuesto para el año fiscal 2025. Entre las medidas anunciadas destacan estrategias para controlar el precio de la gasolina y el arroz, así como la revisión del «tope de ingresos» que limita el acceso a ciertos beneficios fiscales. Estas iniciativas forman parte de su estrategia para fortalecer la confianza ciudadana de cara a las elecciones senatoriales de verano.
Ishiba señaló que su gobierno se enfocará en medidas que aseguren un nivel de vida estable para la población, resaltando la necesidad de enfrentar los temores económicos de la sociedad japonesa. Esta estrategia ha sido respaldada por el secretario general del Partido Liberal Democrático (PLD), Masashi Matsuyama, quien destacó la importancia de proponer soluciones concretas y cercanas a la ciudadanía.
Sin embargo, dentro del partido existen sectores que muestran inquietud respecto a la estrategia económica. Algunos miembros consideran que la oposición ha capitalizado el discurso de «aumento de ingresos disponibles» y creen que el gobierno debe presentar una propuesta más agresiva para contrarrestarlo. Además, existen preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal de estas iniciativas, con funcionarios de alto rango que advierten sobre los riesgos de implementar medidas sin considerar sus fuentes de financiamiento.
ESTUDIA REDUCCIÓN DE CIERTOS IMPUESTOS
Una de las propuestas que ha generado mayor debate es la posibilidad de reducir el impuesto al consumo sobre los alimentos. En una sesión del Comité de Presupuesto del Senado el 28 de marzo, Ishiba mencionó la posibilidad de aplicar una reducción selectiva de este impuesto. No obstante, en la reciente conferencia de prensa, descartó dicha medida argumentando que el impuesto al consumo es una fuente crucial de financiamiento para el sistema de seguridad social.
Por otro lado, ante la baja popularidad de su gobierno, han surgido propuestas para implementar reducciones de impuestos sobre la renta y entregar subsidios directos a la población. Sin embargo, la experiencia de la administración de Fumio Kishida en 2024, que implementó reducciones similares sin un impacto positivo en su aprobación, ha generado escepticismo dentro del Ministerio de Finanzas. Un alto funcionario advirtió que «el electorado puede percibir estas medidas como simples estrategias populistas».
RELACIONES COMERCIALES CON EEUU
En el ámbito internacional, Ishiba también abordó el reciente anuncio del presidente de EEUU, Donald Trump, sobre la revisión de los aranceles a las importaciones de automóviles. En su discurso, el primer ministro japonés expresó su disposición a viajar a Washington si fuera necesario para negociar la exención de Japón de estas medidas. Reconociendo la importancia de la industria automotriz para la economía japonesa, Ishiba subrayó su determinación de «hacer que Trump baje su puño» y lograr una excepción antes de las elecciones senatoriales.
Funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, sin embargo, se muestran cautelosos sobre el éxito de estas negociaciones. Recordaron que en el pasado, el exprimer ministro Shinzo Abe logró evitar un aumento arancelario mediante la firma de un acuerdo que redujo los impuestos sobre productos agropecuarios importados. En esta ocasión, las demandas de EEUU no están claras, lo que complica la estrategia diplomática de Japón.

RESUMEN DE LAS INICIATIVAS DE ISHIBA
Política comercial y fiscal:
- Defensa de la exención arancelaria en EE.UU. para la industria automotriz japonesa.
- Evaluación de una posible revisión del impuesto al consumo, aunque sin compromiso firme.
Medidas contra la inflación:
- Control del precio del arroz mediante el uso de reservas gubernamentales.
- Subsidios para mantener el precio del combustible en un promedio de 185 yenes por litro.
- Eliminación del impuesto temporal sobre la gasolina mediante negociaciones interpartidistas.
Reformas laborales y salariales:
- Impulso a aumentos salariales para compensar la inflación.
- Revisión de la «pared de ingresos» para mejorar el acceso a beneficios fiscales.
- Implementación de un plan para el aumento del salario mínimo antes de mayo.
Estrategia electoral y estabilidad política:
- Rechazo a la posibilidad de disolver la Cámara de Representantes o cambiar la coalición de gobierno.
- Énfasis en la estabilidad política tras la aprobación del presupuesto.
(RI/AG/IP/)
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