A cinco años de su boda: la nueva vida de Mako y Kei Komuro en EEUU

Mako y Kei Komuro, cuando anunciaron su matrimonio en 2021

Al cumplirse este 26 de octubre el quinto aniversario de bodas de la ex princesa Mako (Mako-san) y el abogado Kei Komuro (Komuro Kei bengoshi), la pareja de 35 años consolida su vida familiar en Estados Unidos. Tras el nacimiento de su primer bebé en la primavera pasada, el matrimonio ha establecido su residencia en Connecticut, adaptándose plenamente al entorno norteamericano lejos de la realeza nipona.

La estabilidad de la familia se sustenta en el sólido progreso profesional de Komuro. Según fuentes citadas por la revista Shukan Shincho, el abogado percibe ingresos anuales cercanos a los 40 millones de yenes en el bufete Lowenstein Sandler en Manhattan, Nueva York.


Además de gestionar casos de adquisiciones de empresas estadounidenses por capital extranjero ante el Comité de Inversiones Extranjeras en EE. UU. (CFIUS), desde junio del año pasado integra el equipo Japan Practice, dedicado a asesorar a firmas japonesas con operaciones en el país norteamericano.

Previo al nacimiento de su hijo, en marzo del año pasado, Komuro adquirió una casa de dos pisos en Connecticut por aproximadamente 680.000 dólares (unos 100 millones de yenes). Asimismo, la pareja adquirió un vehículo SUV marca Volvo valorizado en 30.000 dólares (cerca de 4,7 millones de yenes), en el cual se les observa frecuentemente paseando en familia.

COTIDIANIDAD RELAJADA Y ACTIVIDAD EN ONG


Por su parte, Mako compagina la crianza de su hijo con labores voluntarias en la organización sin fines de lucro Greenwich Arts Council de Connecticut. Acude unas dos veces por semana, apoyada por su esposo en los traslados, para tomar clases de arte y asistir en la preparación de eventos culturales.

La rutina de los esposos refleja una espontaneidad impensada en Japón. A finales de marzo, durante una visita a un restaurante caribeño, clientes locales relataron que Mako entró brevemente al local y luego salió corriendo a toda velocidad hacia su vehículo, una escena que desdibujó por completo la rigidez del protocolo imperial.

En otras ocasiones, han sido vistos de compras en supermercados o buscando juguetes, vistiendo atuendos casuales, bromeando entre ellos e incluso compartiendo salidas con amigas de Mako, mientras Komuro aguardaba en el auto cuidando del bebé en una muestra de corresponsabilidad familiar.


EL IMPACTO EN LA FAMILIA IMPERIAL JAPONESA

La vida de Mako en el extranjero sigue resonando en la Familia Imperial. Las recientes modificaciones a la Ley de la Casa Imperial (Koshitsu Tenpan) permiten ahora que las mujeres de la realeza conserven su estatus tras el matrimonio.

En ese contexto, la atención se centra en su hermana menor, la princesa Kako, de 32 años, quien siempre ha sentido una profunda admiración por Mako y cuya decisión futura podría estar fuertemente influenciada por la experiencia de su hermana mayor.

Mientras tanto, el príncipe Hisahito, quien cumplió 20 años en septiembre, asume mayores responsabilidades oficiales como futuro emperador. A pesar de la distancia, los príncipes herederos Akishino y Kiko mantienen el anhelo público de reencontrarse con su hija y conocer a su primer nieto, un encuentro en Japón que, aunque planificado para esta primavera, debió ser pospuesto. (RI/AG/IP/)


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