Japón permitirá a los cuidadores extranjeros ampliar su visa para un examen clave

Cuidadora nepalí en un asilo japonés.

El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón ha activado una medida excepcional para retener al talento extranjero en el sector de los cuidados. El gobierno permitirá que los trabajadores bajo el estatus de Tokutei Gino extiendan su estancia más allá del límite legal de cinco años. El objetivo es otorgarles una última oportunidad para aprobar el examen nacional de Kaigo Fukushishi, un título que marca la diferencia entre tener que abandonar el país o poder establecerse en él de forma permanente.

La directiva, comunicada a los municipios el pasado 21 de enero, establece que estos profesionales podrán permanecer en Japón hasta un sexto año. Esta decisión busca evitar la repatriación forzosa de personal que, tras cumplir su periodo máximo de residencia, se quedó a las puertas de obtener la certificación por un margen estrecho en los resultados del examen.


UN EXAMEN CLAVE PARA EL FUTURO

La importancia de esta medida radica en la naturaleza de los visados. El estatus actual de «Habilidades Específicas» (Tokutei Gino) posee una fecha de caducidad estricta de cinco años, tras la cual el trabajador debe regresar a su país. Sin embargo, aprobar el examen y convertirse en Kaigo Fukushishi (Trabajador de Cuidados Certificado) cambia radicalmente las reglas del juego.

Obtener esta certificación estatal permite a los extranjeros transitar hacia un visado profesional de cuidados, el cual otorga el derecho a la residencia indefinida y la posibilidad de traer a sus familiares a Japón. Por tanto, esta prórroga de un año no es solo un trámite administrativo, sino un puente vital hacia la estabilidad de vida. Es un «tiempo de descuento» donde se juegan su futuro: si aprueban en este sexto año, se quedan; si fallan, el retorno es obligatorio.


OPORTUNIDAD BASADA EN EL MÉRITO

La extensión se apoya en el sistema de «aprobación parcial» introducido este año fiscal. Para beneficiarse de este año extra, el solicitante debe haber realizado el examen completo en su quinto año y cumplir con criterios de excelencia: haber aprobado al menos uno de los tres grupos de materias o haber alcanzado una puntuación general superior al 80% de la nota de corte.

El compromiso exigido por el gobierno es absoluto. Los beneficiarios deben firmar un juramento de que se presentarán al examen del próximo año fiscal. Las condiciones son severas y no admiten negociación: en el caso de suspender nuevamente en esta oportunidad final, el trabajador deberá regresar a su país de origen de manera inmediata.


Para formalizar esta solicitud, la burocracia exige una colaboración estrecha entre el empleador y el empleado. El trabajador extranjero y el centro de cuidados donde labora deben redactar conjuntamente un plan de estudios detallado, diseñado para garantizar el éxito en el próximo intento.

Este documento debe ser presentado ante el Ministerio antes de finales de abril del año en que se realizó el examen fallido. Con esta iniciativa, Japón busca equilibrar la rigurosidad de sus estándares profesionales con la necesidad humanitaria y económica de mantener a una fuerza laboral que ya es vital para el bienestar de su sociedad envejecida. (RI/AG/IP/)


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