Takato Ishida, el recién elegido gobernador de la prefectura de Fukui, se ha visto obligado a retractarse de un comentario controvertido realizado durante su campaña electoral. Apenas 24 horas después de su victoria en las urnas, Ishida compareció ante los medios en la sede del gobierno regional para abordar un vídeo publicado en sus redes sociales donde afirmaba que «Japón es una nación de etnia única».
El joven político de 35 años dijo que sus palabras se basaron en una visión personal y que, ante la oleada de críticas y diversas opiniones recibidas, decidió corregir su postura pública.
La polémica surgió el pasado 12 de enero cuando Ishida utilizó sus plataformas digitales para manifestar su férrea oposición a las políticas de inmigración vigentes. En dicho vídeo, justificaba su postura bajo el argumento de la homogeneidad étnica del archipiélago. Tras el escrutinio público derivado de su triunfo, el gobernador electo intentó aclarar el contexto de sus palabras, señalando que su verdadera intención era advertir sobre los problemas que, a su juicio, surgen cuando se acepta a inmigrantes y trabajadores extranjeros de manera «desordenada».
Ishida alcanzó la gobernación tras presentarse como candidato independiente, aunque contando con el respaldo de una facción de voluntarios vinculados a la sección prefectural del Partido Liberal Democrático (PLD). Su estrategia electoral se alejó de los métodos tradicionales, apostando por un uso intensivo de las redes sociales para movilizar al electorado de zonas urbanas como la ciudad de Fukui. Esta táctica le permitió imponerse a su rival por un estrecho margen de apenas 4.330 votos, consolidando un ascenso meteórico en la política regional que también contó con el apoyo público de Sohei Kamiya, líder del ultraderechista Sanseito.
A pesar de la intensidad de la campaña, la participación ciudadana marcó un mínimo histórico en la prefectura de Fukui. Con una afluencia a las urnas de apenas el 46.29%, la votación se situó por debajo del récord negativo anterior registrado en el año 2015. Este dato refleja una desconexión creciente de los votantes, incluso en un proceso donde las declaraciones de Ishida sobre la identidad nacional y la inmigración generaron un intenso debate en las plataformas digitales. El nuevo gobernador enfrenta ahora el reto de liderar una región dividida mientras sus palabras siguen resonando en el escenario político nacional.
La corrección de Ishida llega en un momento de especial sensibilidad en Japón, donde el discurso sobre la «nación de etnia única» choca con la realidad demográfica y la presencia histórica de grupos como los Ainu o los habitantes de Okinawa, además de la creciente dependencia de la mano de obra extranjera.
No obstante, la estrategia del joven gobernador de Fukui no deja de parecerse a la que aplicaron Sanseito y otros movimientos conservadores: durante la campaña electoral se extremadamente duros e intolerantes con los inmigrantes y una vez electos suavizaron su posición extremista y negaron ser xenófobos o anti extranjeros. (RI/AG/IP/)
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