Familias en Japón asumen el 53,6% de los costos por demencia

La carga económica para las familias por casos de demencia seguirá aumentando.

La demencia representa un desafío económico sin precedentes para Japón, ya que no causa una muerte inmediata, sino que deteriora paulatinamente la capacidad de mantener una vida social ordinaria. A medida que la enfermedad progresa, las necesidades de cuidados y tratamiento a largo plazo se intensifican, elevando la carga económica total del país. Según un estudio liderado por el profesor Ikeda Shunya, de la Universidad Internacional de Salud y Bienestar (Kokusai Iryo Fukushi Daigaku), el 53,6% de estos costos son asumidos directamente por las familias, por lo que no figuran en las estadísticas oficiales.

Este peso invisible sobre los hogares japoneses es una tendencia global que también se refleja en Estados Unidos, donde la carga familiar se estima en un 56,6%. Citado por el Nikkei, el doctor Takase Yoshimasa advierte que el esfuerzo titánico de quienes cuidan a sus familiares suele ser ignorado por las instituciones. Con una proyección de 5,8 millones de pacientes para el año 2050, Japón se enfrenta a una crisis de cuidados mientras su población activa se desploma.


COLAPSO DE PRODUCTIVIDAD

La realidad demográfica de Japón es alarmante: mientras los casos de demencia aumentan, la población en edad laboral se reducirá un 29% para mediados de siglo, cayendo hasta los 52,75 millones de personas. Kii Nobuyuki, del Japan Research Institute, estima que para el año 2030 cerca de 3.18 millones de ciudadanos tendrán que equilibrar sus empleos con el cuidado de familiares enfermos. Este fenómeno generará pérdidas económicas masivas, estimadas en 9 billones de yenes anuales, debido a la drástica caída en la productividad laboral del país.

Esta problemática se extiende rápidamente hacia China e India. En China, la atención recae casi exclusivamente en el núcleo familiar debido al alto costo de las instalaciones de alta calidad. Wu Dongmei, funcionaria de JETRO, señala que el envejecimiento poblacional y la disminución de cuidadores disponibles están transformando la demencia en un conflicto social crítico que amenaza la estabilidad de los hogares en toda la región asiática.


RIESGO PARA CUIDADORES

Un factor determinante para las empresas japonesas es que muchos cuidadores se encuentran en sus 40 o 50 años, ocupando frecuentemente puestos de alta gerencia. Perder este talento humano por responsabilidades de cuidado doméstico supone un desafío operativo inmenso. Los expertos recomiendan que las compañías fomenten entornos de apoyo y licencias de cuidado para retener a sus empleados, una medida que no sólo es ética, sino esencial para la supervivencia económica corporativa.

Finalmente, los especialistas advierten sobre un peligro circular: los propios cuidadores corren un alto riesgo de desarrollar deterioro cognitivo si trabajan en aislamiento y con interacciones sociales limitadas. Por ello, brindar apoyo integral a quienes cuidan es vital para frenar el aumento general de casos. La sostenibilidad de Japón depende de reconocer que el bienestar del cuidador es la clave para mitigar el devastador impacto económico y social de esta enfermedad. (RI/AG/IP/)



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