
Mientras las ciudades del Pacífico disfruta den cielos despejados, un sistema invernal extremo ha sepultado bajo la nieve a las regiones orientadas al Mar de Japón y al norte del archipiélago. La intensidad de este temporal ha sido tal que, en puntos específicos, la acumulación registra más del doble de lo habitual para esta época del año. Ciudades como Kanazawa y Sapporo han activado alertas máximas por interrupciones en el transporte y riesgos eléctricos ante la rapidez de un fenómeno que ha desbordado todas las previsiones meteorológicas.
La disparidad climática se evidencia en cifras sin precedentes. En la región de Hokuriku, localidades como Ono pasaron de tener el suelo despejado a registrar más de un metro de nieve en menos de una semana, superando el 200% de lo normal para finales de enero.
Por su parte, Sapporo ha alcanzado los 101 centímetros, una cifra que duplica los niveles de los últimos inviernos más suaves y marca su máximo para un mes de enero desde el año 2000. Mientras tanto, en las montañas de Aomori, la estación de Sukayu ha registrado 441 centímetros, un pico histórico que confirma la severidad de esta ola de frío.
La situación es crítica debido a la naturaleza de la precipitación; en Kanazawa, cayeron 37 centímetros en solo seis horas, un récord histórico de caída súbita que paralizó la infraestructura local. Este exceso de nieve representa un peligro estructural invisible: tan solo 10 centímetros sobre un techo promedio equivalen a 1.5 toneladas de presión.
Las autoridades de las prefecturas afectadas, como Ishikawa, Fukui y Akita, instan a la población a realizar labores de limpieza con extrema precaución y siempre en compañía, mientras el resto del país permanece ajeno a la emergencia que divide al archipiélago. (RI/AG/IP/)
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