La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, prepara una visita oficial a Washington para entablar diálogos directos con el gobierno de Donald Trump. Según informes revelados por funcionarios estadounidenses, el encuentro se perfila como un momento que definirá el rumbo de la gestión política del país caribeño y el control de su industria petrolera, tras la captura y traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos.
Aunque en sus discursos públicos la mandataria mantiene una postura de defensa de la soberanía, en la práctica ha mostrado una creciente cooperación con la Casa Blanca. Bajo su interinato, se ha permitido el ingreso de diplomáticos estadounidenses y se han agilizado las exportaciones de crudo hacia Norteamérica, cumpliendo con las exigencias de Washington para estabilizar el mercado energético. Este viaje busca consolidar esta colaboración y discutir la posible liberación de prisioneros políticos.
La visita se produce en un clima de alta tensión interna y externa. Apenas el 15 de enero, la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, fue recibida en la Casa Blanca por Donald Trump. Aunque el mandatario estadounidense ha respaldado públicamente la gestión de Rodríguez por considerarla «cooperativa», también ha sugerido que Machado desempeñará un rol clave en el futuro del país, un tema que sin duda estará sobre la mesa en las próximas reuniones de alto nivel.
La agenda en Washington no solo se limitará a la política; los aspectos económicos y de seguridad nacional serán prioritarios. Se espera que Rodríguez se reúna con figuras clave del gabinete de Trump para concretar acuerdos sobre minería y comercio internacional. Estas negociaciones ocurren tras una reciente llamada telefónica entre ambos líderes calificada como «productiva», y un encuentro estratégico en Caracas con el director de la CIA, John Ratcliffe.
Ante este escenario, la presidenta Delcy Rodríguez ha reiterado ante la Asamblea Nacional que su presencia en la capital estadounidense será para defender los intereses nacionales «sin ser arrastrada» y con dignidad. El éxito de esta misión determinará si Venezuela logra salir de su crisis económica actual o si las divisiones internas ante la influencia de Washington complican la transición supervisada que se gesta desde el norte. (RI/AG/IP/)
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