La Fuerza Terrestre de Autodefensa de Japón anunció el inicio de las maniobras conjuntas Puño de Hierro (Iron Fist), que se llevarán a cabo entre el 11 de febrero y el 9 de marzo. Este despliegue, realizado en colaboración con la Infantería de Marina de los Estados Unidos, tendrá lugar en diversas zonas estratégicas de Kyushu y Okinawa. Se trata de la edición más grande hasta la fecha, con la movilización de aproximadamente 4.900 efectivos dedicados a fortalecer la capacidad operativa anfibia.
Un punto crítico de este entrenamiento ocurrirá en la isla de Tanegashima, donde se realizará por primera vez el aterrizaje y despegue de las aeronaves de transporte Osprey. Del 1 al 4 de marzo, cerca de 1.800 soldados participarán en maniobras de desembarco en la playa de Maenohama, utilizando botes de reconocimiento para avanzar desde el mar hacia zonas boscosas. Las autoridades han advertido que los ejercicios podrían extenderse hasta altas horas de la noche.
El objetivo central de este ejercicio es mejorar la interoperabilidad entre ambos países y elevar la capacidad de respuesta ante posibles conflictos en zonas costeras. Además de las operaciones en Tanegashima, el campo de entrenamiento de Kirishima, ubicado entre Yusui y Ebino, servirá como base para prácticas de reabastecimiento de combustible y maniobras aéreas adicionales durante casi un mes de actividad ininterrumpida.
Ante la magnitud del despliegue, el gobierno de la prefectura de Kagoshima ha tomado medidas preventivas para proteger a la población civil. Las autoridades locales enviaron una solicitud formal a la jefatura de las fuerzas terrestres y a la Oficina de Defensa de Kyushu, exigiendo que las aeronaves eviten sobrevolar zonas residenciales. La prioridad es garantizar la seguridad y la tranquilidad de los habitantes mientras se ejecutan estas operaciones militares de alto impacto.
En caso de que las condiciones meteorológicas impidan las actividades programadas, se ha designado a Amami Oshima como sitio de reserva para los aterrizajes. Con la mirada puesta en la estabilidad regional, este ejercicio no sólo pone a prueba la tecnología militar más avanzada, sino que refuerza el compromiso táctico entre Japón y Estados Unidos en un escenario geopolítico cada vez más complejo. (RI/AG/IP/)
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