El gigante automotriz Toyota Motor ha anunciado un ambicioso cambio en su cadena de producción: a partir de 2030, sus nuevos vehículos estarán compuestos por al menos un 30 % de materiales reciclados en peso. Esta estrategia busca no solo reducir la huella ambiental, sino también adelantarse a las estrictas regulaciones que la Unión Europea planea implementar. La iniciativa marca un hito en la industria japonesa, elevando el uso de componentes recuperados desde el actual rango del 20 % al 25 % hasta niveles de sostenibilidad sin precedentes.
El desafío técnico para alcanzar esta meta es considerable, especialmente en lo que respecta al acero y el aluminio. En modelos emblemáticos como el Prius, el acero representa el 56 % del peso total, seguido por el plástico con un 16 % y el aluminio fundido con un 9 %. Debido a que el acero reciclado suele carecer de la uniformidad necesaria para procesar láminas exteriores complejas, Toyota está centrando sus esfuerzos iniciales en componentes internos, plásticos y piezas del motor donde la transición sea más viable y eficiente.
YA HAY AVANCES EN EL RAV4 Y OTROS
La compañía ya ha logrado avances significativos en la integración de plásticos recuperados de vehículos desechados. Este material sostenible ya forma parte del modelo de lujo Crown Sport y del nuevo RAV4 lanzado el pasado diciembre. Para lograrlo, Toyota se apoya en empresas especializadas como Planic, bajo la estructura de su filial comercial Toyota Tsusho, que es de las pocas capaces de procesar plásticos complejos mediante métodos avanzados que involucran agua y electricidad.
El diseño de los vehículos también está evolucionando bajo la filosofía del reciclaje fácil. Tras realizar encuestas directas en centros de desmantelamiento, los ingenieros de Toyota han diseñado piezas que se extraen con facilidad al aplicar fuerza en direcciones específicas y arneses de cableado que pueden retirarse rápidamente. Este enfoque no solo beneficia a la empresa, sino que genera un efecto dominó en su red de 60,000 proveedores, obligando a toda la cadena de suministro a adaptarse a la economía circular.
Toyota no está sola en esta carrera verde. Honda Motor aspira a que el 100 % de sus materiales sean sostenibles para 2050, mientras que Nissan Motor planea transicionar totalmente al aluminio reciclado para 2030. A nivel global, competidores como Volkswagen buscan alcanzar un 40 % de materiales circulares para 2040. Este movimiento responde a un mercado global de plástico reciclado que, según estimaciones, superará los 127,000 millones de dólares en la próxima década, impulsado por la urgencia climática y la normativa internacional. (RI/AG/IP/)
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