
El prestigioso arquitecto japonés Riken Yamamoto, ganador del Premio Pritzker 2024, ha lanzado una dura crítica contra la actual ola de renovaciones urbanas a gran escala que transforma la capital japonesa. Durante una conferencia en el Club de Corresponsales Extranjeros de Japón, el arquitecto de 80 años afirmó que este modelo de desarrollo está fallando a los ciudadanos y erosionando el tejido social que históricamente definió a Tokio.
Para Yamamoto, los proyectos actuales se rigen exclusivamente por una lógica comercial y no por las necesidades reales de las comunidades locales. El arquitecto advirtió que, sin un cambio profundo de visión, muchos de los edificios emblemáticos que se construyen hoy se volverán obsoletos rápidamente. Predijo incluso que estas estructuras podrían convertirse en «ruinas» en apenas veinte años si no logran servir verdaderamente a los residentes.

DESTRUCCIÓN DE LA COHESIÓN SOCIAL
Yamamoto señaló desarrollos famosos como Roppongi Hills y Toranomon Hills, calificándolos de «inútiles» para la vida de barrio y destructivos para la cohesión social. El arquitecto enfatizó que la arquitectura, al igual que la democracia, debe crear espacios basados en la voluntad y el beneficio de la gente. Como contraparte positiva, citó el proyecto Barrio Initiative en Caracas, Venezuela, donde la integración de asentamientos informales a través de infraestructura social demuestra cómo se puede construir un futuro urbano sostenible desde la base comunitaria.
Un punto especialmente crítico de su intervención fue la transformación del área alrededor de la estación de Shibuya. Aunque los promotores describen este cambio como una transición única en un siglo para modernizar la infraestructura, Yamamoto lamentó la pérdida de lo que antes era un «lugar comunitario maravilloso». Según su visión, el distrito se ha convertido en un paisaje de grandes bloques comerciales que han despojado a la zona de su valor humano y cultural.

RECUPERAR LA IDENTIDAD TOKIOTA
El arquitecto también criticó duramente el desarrollo en el sitio del antiguo mercado de pescado de Tsukiji. Afirmó que la eliminación de viviendas y restaurantes históricos ha vaciado un lugar central para la identidad cultural y el atractivo turístico de la ciudad. Para Yamamoto, Tokio se encuentra en un momento crítico que requiere la intervención de expertos para trazar una visión a largo plazo enfocada en la comodidad de los residentes, más que en los retornos económicos inmediatos.
Pese a su severidad, Yamamoto no descartó el papel de las empresas constructoras. Aseguró que Japón cuenta con «desarrolladores maravillosos» capaces de trabajar de forma constructiva si se les integra en procesos colaborativos desde el inicio. Su mensaje final fue una invitación al diálogo: si se involucra a la comunidad desde la primera fase de diseño, nadie se opondrá a la creación de nuevos proyectos que realmente mejoren la vida urbana. (RI/AG/IP/)
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