El Seijin Shiki(成人式), la ceremonia de la mayoría de edad en Japón, es un acontecimiento que marca un antes y un después en la vida de quienes lo celebran. No se trata únicamente de un acto institucional ni de una tradición reciente: su significado está profundamente arraigado en la historia japonesa y en la manera en que la sociedad ha entendido, durante siglos, el paso a la adultez.
La relevancia de este momento queda reflejada incluso en el lenguaje ritual. Dentro de los kan-kon-so-sai(冠婚葬祭), el conjunto de ceremonias que estructuran los grandes hitos de la vida como la adultez, matrimonio y funerales, el término kan(冠)designa precisamente el rito que reconoce la entrada en la edad adulta. Esta clasificación evidencia hasta qué punto convertirse en adulto ha sido considerado un acontecimiento central en la organización social japonesa.
CUANDO LA ADULTEZ LLEGABA ANTES DE LOS VEINTE
A diferencia de la actualidad, durante gran parte de la historia japonesa la adultez no estaba vinculada a los 20 años. En el caso de los varones, el rito más representativo fue el Genpuku(元服), practicado desde el período Nara. Este rito de paso, se realizaba entre los 12 y 16 años y suponía una transformación pública y simbólica. El joven dejaba atrás su identidad infantil: adoptaba un peinado adulto, vestía ropa propia de un hombre hecho y derecho, abandonaba su nombre de infancia y asumía uno nuevo. En determinados casos, se realizaba además el acto de Kakan(加冠)o Uikoburi(初冠), mediante el cual se le colocaba un kanmuri(冠), un tocado ceremonial aristocrático que simbolizaba su nueva condición social.
Con el paso del tiempo, especialmente durante el período Edo, este ritual se mantuvo con gran formalidad entre la nobleza, mientras que entre el resto de la población fue perdiendo complejidad. En muchos casos, el Genpuku quedó reducido a un gesto simbólico, como el corte del flequillo, que marcaba de manera sencilla el abandono de la infancia.
EL PASO A LA ADULTEZ FEMENINA
Entre las mujeres de la aristocracia, la entrada en la edad adulta se formalizaba a través del Mogi(裳着). Esta ceremonia, que también se realizaba entre los 12 y 16 años, consistía en vestir el mo(裳), una prenda ceremonial femenina que se llevaba desde la cintura hacia abajo. El Mogi solía celebrarse cuando el matrimonio ya estaba decidido o se consideraba próximo. De forma simultánea tenía lugar el kamiage(髪上げ), el recogido ceremonial del cabello, que marcaba el paso del peinado infantil al propio de una mujer adulta.
RITOS POPULARES Y PRUEBAS DE MADURES
Mientras las clases dominantes seguían rituales codificados, la población común desarrolló formas propias de reconocer la adultez, estrechamente ligadas a la vida cotidiana y a las condiciones de cada región. En algunas comunidades, se consideraba adulto a quien era capaz de cazar un ciervo en solitario; en otras, a quien podía transportar sin ayuda un saco de arroz. Estas pruebas funcionaban como ritos de paso prácticos, basados en la autosuficiencia.
Uno de los rituales más extendidos fue el Fundoshi Iwai(褌祝), también conocido como Heko Iwai(へこ祝), que se celebraba alrededor de los 13 años. En esta ceremonia, el joven se ceñía un fundoshi(褌), una prenda tradicional masculina que le era obsequiada por una mujer de la familia, generalmente una pariente cercana, como señal de que había alcanzado la madurez.
EL NACIMIENTO DEL SEIJIN SHIKI CONTEMPORÁNEO
Durante siglos, la adultez se reconoció mucho antes de los 20 años. El Seijin Shiki(成人式)tal como se conoce hoy es, en realidad, una creación de la posguerra. Su origen se sitúa en 1946, cuando la ciudad de Warabi, en la prefectura de Saitama, organizó el Seinen-sai(青年祭), un acto comunitario que reunió colectivamente a los nuevos adultos. Aquella iniciativa se difundió rápidamente por todo el país.
En 1949, el 15 de enero fue establecido oficialmente como el Seijin no Hi(成人の日), el Día de la Mayoría de Edad. La elección de la fecha no fue casual: antiguamente, el Genpuku se celebraba durante la primera luna llena del año según el calendario lunar. Sin embargo, al tratarse de una referencia al calendario antiguo, el 15 de enero no siempre coincide con la luna llena en el calendario actual.
La fecha volvió a modificarse en el año 2000, con la reforma de la Ley de Festivos, conocida como la Happy Monday Ho(ハッピーマンデー法). Desde entonces, el Seijin no Hi se celebra el segundo lunes de enero. Esta decisión respondió, entre otros motivos, a la necesidad de evitar que la ceremonia coincidiera con el 17 de enero, designado como Día de la Prevención de Desastres y el Voluntariado(防災とボランティアの日), en memoria del terremoto de Hanshin-Awaji.
CELEBRACIONES QUE CAMBIAN SEGÚN LA REGIÓN
Aunque el Seijin no Hi es un festivo nacional, no todas las municipalidades celebran el Seijin Shiki ese mismo día. La razón principal es mejorar la tasa de asistencia, que suele situarse entre el 50 % y el 70 %. Algunas localidades han optado por enfoques singulares. En Urayasu, prefectura de Chiba, la ceremonia se celebra en Tokyo Disneyland, lo que ha permitido superar el 77 % de participación. Otros municipios trasladan el acto a marzo, coincidiendo con las vacaciones universitarias, o incluso al verano. En regiones con fuertes nevadas, como Akita, más del 80 % de los municipios celebran la ceremonia en agosto.
EL SIMBOLISMO DEL FURISODE
En el Seijin Shiki, las calles se llenan de jóvenes vestidas con furisode(振袖), el kimono formal de mangas largas reservado a las mujeres solteras. Dentro de la jerarquía de la vestimenta tradicional japonesa, el furisode representa el grado más alto de formalidad y es el adecuado para una ceremonia que corresponde al kan(冠), el rito más solemne de la vida social.
Este kimono no es solo una prenda ceremonial. En el pasado, también se vestía a los niños con furisode, ya que se creía que el movimiento de sus mangas largas tenía la capacidad de ahuyentar los malos espíritus y proteger de enfermedades y desgracias. Por ese motivo, el furisode ha sido considerado tradicionalmente un elemento de protección y buen augurio.
El Seijin no Hi está definido oficialmente como el día para “reconocer que se ha alcanzado la adultez y alentar a los jóvenes que asumen la responsabilidad de vivir por sí mismos”. Una jornada que, aún hoy, combina historia, simbolismo y sentido comunitario en la sociedad japonesa. (International Press)
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