La impactante muerte de Akihiro Kawashima, presidente de una compañía de equipos de sonido de 44 años, ha tomado un rumbo oscuro tras la confesión del principal sospechoso. Masahiro Yamanaka, de 45 años y director de ventas de la misma empresa, fue arrestado bajo la sospecha de asesinato tras el hallazgo del cuerpo de su jefe con más de diez puñaladas.
Según fuentes de la Policía de Tokio de este 11 de enero, el detonante de la tragedia habría sido un recorte inesperado en la bonificación salarial del agresor, quien acumulaba un resentimiento profundo contra su superior.
Yamanaka declaró ante las autoridades que su bono mensual, que anteriormente correspondía a 1.5 meses de sueldo, fue reducido a solo un mes sin que se le diera explicación alguna. Durante el registro de su domicilio en el distrito de Ota-ku, los investigadores encontraron el comprobante de pago de diciembre que confirmaba esta reducción.
El sospechoso afirmó que ya había expresado su descontento por diversas situaciones laborales en el pasado y que llegó a la conclusión de que, si sus palabras no surtían efecto, debía darle una «lección dolorosa» a su jefe para obligarlo a cambiar de parecer.
La reconstrucción de los hechos revela una premeditación escalofriante por parte del director de ventas. La noche del 7 de enero, Yamanaka esperó a Kawashima en las inmediaciones de su apartamento y, tras abordar al presidente en su hogar, inició un ataque brutal que incluyó el uso de insecticida para cegarlo y un cuchillo de fruta que llevaba consigo.
Tras cometer el crimen, el agresor abandonó el edificio y, apenas treinta minutos después, se reunió con amigos en un restaurante de la zona, recorriendo tres locales distintos hasta la madrugada en un intento por aparentar normalidad.
La tragedia es especialmente amarga debido al vínculo que unía a ambos hombres, quienes aparentemente se conocían desde la secundaria. Yamanaka se unió a la empresa hace cuatro años tras ser invitado personalmente por Kawashima, quien le prometió mejores condiciones laborales con el objetivo de «mejorar la compañía». Actualmente, la policía de Omori continúa interrogando a otros empleados para confirmar si el ambiente laboral y el trato del presidente hacia sus subordinados fueron factores determinantes en este desenlace fatal que ha conmocionado al sector empresarial de Tokio. (RI/AG/IP/)
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