Un informe devastador de la comisión especial de investigación ha revelado el alcance del acoso sistemático perpetrado por Tatsuji Sugimoto, exgobernador de la prefectura de Fukui. El documento, presentado esta mañana, confirma que el ex alto funcionario envió aproximadamente 1.000 mensajes de texto inapropiados a varias empleadas subordinadas, abusando de su posición de poder.
Las investigaciones comenzaron tras la denuncia de una empleada en abril de 2025, quien detalló cómo el entonces gobernador la presionaba para convertirse en su amante. Tras encuestar a 6.000 trabajadores, se identificaron al menos cuatro víctimas directas de comportamientos graves que, según los abogados, podrían constituir delitos penales bajo las leyes de acoso y agresión sexual.
EL ACOSO PARALIZÓ A LAS VÍCTIMAS
El informe detalla que Sugimoto utilizaba LINE y correos electrónicos privados para enviar mensajes a cualquier hora, incluyendo madrugadas y días festivos. Expresiones como «Te amo», «¿Dónde está tu hotel?» y «¿Te gustan las cosas eróticas?» eran constantes. Algunas comunicaciones incluían descripciones explícitas de sus propios deseos sexuales, lo que generó un estado de terror psicológico en las empleadas.
Las víctimas relataron que el simple sonido de una notificación en sus teléfonos les provocaba pánico. El temor a represalias laborales, dado que el gobernador poseía la autoridad máxima sobre el personal, las obligó a mantener respuestas cordiales que el agresor interpretó erróneamente como un consentimiento mutuo.
CONTACTOS NO CONSENTIDOS
Más allá de los mensajes, la comisión validó testimonios sobre contactos físicos no consentidos. Los incidentes descritos incluyen tocamientos en los muslos bajo la mesa en restaurantes y una agresión especialmente grave donde el exgobernador metió la mano bajo la falda de una empleada por la espalda.
Aunque Sugimoto ha negado estos hechos alegando «no tener recuerdos» de tales actos, los investigadores otorgaron total credibilidad a las víctimas por la precisión de sus relatos. El informe advierte que estas acciones podrían encajar en el delito de «actos obscenos no consentidos» y violar las leyes contra el acecho en Japón.
LA CULTURA DEL SILENCIO
El caso ha puesto bajo la lupa la estructura organizacional de la prefectura. El informe critica una «cultura del silencio» donde las víctimas temían que sus denuncias fueran encubiertas por sus propios superiores. De hecho, algunas empleadas buscaron ayuda previamente, pero sus jefes ignoraron las quejas o no informaron al departamento de recursos humanos.
Sugimoto, graduado de la Universidad de Tokio y con una larga trayectoria en el Ministerio de Asuntos Internos antes de ser elegido gobernador en 2019, dimitió finalmente en diciembre de 2025. La comisión exige ahora que la prefectura implemente medidas estrictas, como la prohibición de contactos privados entre altos cargos y subordinados, para evitar que un abuso de tal magnitud se repita. (RI/AG/IP/)
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