El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compareció en una rueda de prensa desde su residencia de Mar-a-Lago para justificar la detención de Nicolás Maduro y anunciar un cambio radical en la soberanía del país sudamericano. El mandatario estadounidense declaró abiertamente que, hasta que se logre una transición de poder que Washington considere «segura y sensata», Estados Unidos se encargará de «operar» y administrar Venezuela. Esta medida busca colocar a la nación bajo la influencia directa de la Casa Blanca, asegurando que no dudará en realizar nuevos ataques militares si las instituciones venezolanas no cooperan con el nuevo orden.
La estrategia de Trump pone un foco prioritario en la reconstrucción del sector energético, afirmando que las empresas estadounidenses se encargarán de reparar la infraestructura petrolera y reconstruir el negocio del crudo. Al asegurar el control sobre las mayores reservas de petróleo del mundo, el mandatario busca consolidar el fin del eje antiestadounidense en la región y establecer un gobierno afín a sus intereses comerciales.
40 MUERTOS EN EL ATAQUE A VENEZUELA
No obstante, el costo humano de la incursión militar comienza a salir a la luz, con informes que empañan la narrativa de una operación limpia.
Según reportes publicados por el diario The New York Times, el ataque masivo de las fuerzas estadounidenses dejó un saldo trágico de al menos 40 muertos, cifra que incluye tanto a personal militar como a civiles. Fuentes del gobierno venezolano indicaron que el asalto de las fuerzas especiales a la residencia presidencial comenzó alrededor de las 2:00 a.m. (15:00 horas de Japón de ayer) y se prolongó por más de dos horas.
A pesar de la celebración de grupos de exiliados en ciudades como Santiago de Chile, la comunidad internacional observa con cautela mientras Rusia y China, aliados históricos de Caracas, han condenado enérgicamente la acción militar.
La resistencia interna está siendo encabezada por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien ha rechazado la intervención y exigido la liberación inmediata de Maduro. Mientras tanto, Trump insiste en que su plan de reconstrucción es la única vía para el país, aunque no ha ofrecido detalles técnicos sobre cómo se llevará a cabo la gestión administrativa transitoria. La incertidumbre crece ante la posibilidad de una escalada de violencia, mientras el mundo aguarda la reacción oficial de las Naciones Unidas ante lo que muchos consideran una violación flagrante a la soberanía nacional. (RI/AG/IP/)

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