El gobierno japonés ha reaccionado con celeridad ante la ofensiva militar de Estados Unidos contra Venezuela mediante la creación de una oficina de enlace dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores. Esta unidad, liderada por el director general de la Oficina de Asuntos de América Latina y el Caribe, tiene como prioridad absoluta garantizar la seguridad de los ciudadanos japoneses en el país suramericano. De forma paralela, se ha establecido un cuartel general de respuesta local en la embajada de Japón en Venezuela para coordinar las labores de protección de manera directa.
«La decisión del presidente Donald Trump de recurrir al uso de la fuerza en Venezuela plantea un dilema diplomático sin precedentes para la administración japonesa», dijo la agencia Kyodo. El país enfrenta el difícil reto de decidir si respalda a su principal aliado en una acción que genera serias dudas sobre su legalidad bajo el derecho internacional. Aunque en enero del año pasado los cancilleres del G7 calificaron al presidente Nicolás Maduro como carente de legitimidad democrática, el uso de la fuerza militar abre una nueva e incierta dimensión política.
Dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores existe una honda preocupación sobre el mensaje que Japón enviaría al mundo si tolera este ataque. «Altos funcionarios advierten que validar esta ofensiva podría debilitar la postura de Japón frente a otras potencias, especialmente ante la invasión de Rusia a Ucrania o las ambiciones territoriales de China en la región del Indo-Pacífico», escribió la agencia japonesa. La defensa de la soberanía, la integridad territorial y el estado de derecho han sido pilares fundamentales de la retórica exterior japonesa que ahora se ven puestos a prueba.
El ejecutivo japonés se encuentra analizando su posición oficial equilibrando cuidadosamente el respeto al derecho internacional y la importancia estratégica de su relación con Estados Unidos. En los próximos días, el gobierno tiene previsto verificar la respuesta de los demás países miembros del G7 para buscar una postura coordinada. Asimismo, se está considerando la convocatoria del Consejo de Seguridad Nacional (NSC) para evaluar las implicaciones de este conflicto en la estabilidad global y los próximos pasos diplomáticos a seguir.
No obstante, la posición de Japón frente a EEUU y su fuerte alianza en materia de defensa militar hace que se espere nula crítica Tokio a Washington, más aún desde que ayer la primera ministra, Sanae Takaichi, aceptó una invitación personal de Donald Trump para visitar tierra estadounidense en la primavera de este año. (RI/AG/IP/)
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