Monte Fuji: endurecen control para impedir ascensos en sandalias y ropa ligera

Al pagar el acceso al Monte Fuji, el público recibe información sobre la vestimenta que debe utilizarse para el ascenso.

El gobierno de la prefectura de Yamanashi ha reforzado este verano las restricciones de acceso al monte Fuji con el fin de garantizar la seguridad de los visitantes y proteger el entorno natural. La medida busca frenar prácticas de alto riesgo como el “bullet climbing” (ascender de noche sin descanso) y reducir la afluencia excesiva en la montaña más alta de Japón.

Durante un simulacro realizado en junio en el quinto nivel del sendero Yoshida, un guardabosques de la prefectura detuvo a tres personas que intentaban subir en sandalias, camisetas sin mangas y pantalones cortos. “Con esa vestimenta no podemos permitirles el paso por la puerta”, advirtió el funcionario, instándolos a adquirir el equipo adecuado en las tiendas del lugar.


Desde 2024, la entrada al monte Fuji por Yamanashi exige el pago de una tarifa de 4.000 yenes. Además, entre las 14:00 y las 3:00 horas, el paso por la puerta metálica instalada en el quinto nivel solo se permite a quienes tienen reserva en refugios de montaña o se encuentran descendiendo.

El verano pasado, primer año de la normativa, se identificó un problema clave: la presencia de visitantes sin equipo mínimo para resistir las condiciones extremas. Aunque el Fuji es símbolo nacional y destino turístico global, en su cumbre las temperaturas pueden caer por debajo de cero incluso en julio y agosto. Sin ropa de abrigo, impermeables adecuados o calzado apropiado, los riesgos de hipotermia y accidentes se multiplican. Aun así, las imágenes de personas en ropa de calle o incluso con maletas de ruedas dieron la vuelta a la televisión japonesa.

Este año, Yamanashi endureció aún más las reglas. La prefectura exige que los escaladores acepten por adelantado una declaración donde se enumeran los equipos indispensables: chaqueta térmica, impermeables de dos piezas, calzado de montaña, entre otros. En caso de incumplimiento, los funcionarios tienen autoridad para negar el acceso en el propio sendero.


El refuerzo también incluyó la contratación de tres guardabosques como personal fijo con autoridad equivalente a la de los funcionarios de la prefectura. Una de ellas, Miho Sakurai, con experiencia como ranger desde 2017, destacó: “Ahora resulta más fácil impedir que personas con vestimenta inadecuada o que insisten en subir pese al mal tiempo pongan en riesgo su vida”.

Los resultados son visibles. Según la prefectura, en el primer mes tras la apertura oficial de la temporada, desde el 1 de julio, se realizaron 630 intervenciones de orientación. En más del 80% de los casos, los problemas se debían a la ausencia de impermeables de dos piezas: 535 montañistas carecían de ellos.

La mayoría de visitantes aceptó las recomendaciones sin incidentes mayores. El gobernador Kotaro Nagasaki subrayó en su conferencia de prensa de agosto que “los escaladores han comprendido las indicaciones del personal, lo que permite garantizar la seguridad en el ascenso”.


El Fuji, Patrimonio de la Humanidad desde 2013, recibe cada año a cientos de miles de montañistas. Con estas nuevas medidas, Yamanashi busca preservar no solo la montaña, sino también la vida de quienes deciden enfrentarse a su ascenso. (RI/AG/IP/)


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