
Hiroshima enfrenta una creciente alarma tras la detección de especies de arañas venenosas que no son nativas de Japón y que, en cuestión de días, han sido halladas en distintos puntos de la prefectura. Autoridades sanitarias llaman a extremar precauciones y a no tocar estos arácnidos, ya que sus mordeduras pueden causar dolor, enrojecimiento e inflamación.
El 24 de agosto, en el puerto internacional de contenedores de Fukuyama, se encontraron dos ejemplares de Latrodectus geometricus, conocida como araña de lomo marrón o kiobijiro koke-gumo en japonés. Es la primera vez que esta especie, originaria de regiones subtropicales, aparece en Hiroshima. Los inspectores detallaron que los arácnidos estaban adheridos a un contenedor y que uno de ellos había tejido una telaraña con huevos, lo que evidencia un riesgo de reproducción local.
La Latrodectus geometricus mide entre 0,7 y 1 centímetro y su mordida provoca dolor punzante, sensación de calor en la zona afectada y enrojecimiento. En Japón, fue detectada por primera vez en 1995 en el muelle Honmoku de Yokohama, pero nunca antes en territorio de Hiroshima.
VIUDA NEGRA
El mismo mes, otra especie peligrosa, la Latrodectus hasseltii, conocida como viuda negra de espalda roja, o seakakogegumo, también fue localizada en la prefectura. El 18 de agosto, en el jardín de la guardería Yoshijima, en Hiroshima, una madre notó un arácnido con una franja roja en el lomo junto a una rejilla de desagüe. Personal municipal confirmó que se trataba de una araña de espalda roja y, tras una inspección detallada, hallaron 24 ejemplares adicionales, que fueron eliminados.
Días después, el 24 de agosto, otra alerta surgió en el distrito Nishi de Hiroshima. En las canchas de tenis del parque Kusatsu, autoridades recibieron reportes de arañas de espalda roja y, al inspeccionar el lugar, encontraron 12 ejemplares más en desagües y en las cercas. El gobierno local colocó carteles de advertencia y aplicó insecticida en los puntos de hallazgo.
La araña de espalda roja, originaria de Australia, fue detectada por primera vez en Japón en 1995, en Osaka. En Hiroshima, su primer registro data de 2012 en la ciudad de Otake. Sus mordeduras presentan síntomas similares a los de la araña de saco marrón: dolor, inflamación y enrojecimiento.
Las autoridades recuerdan que la medida más segura ante un hallazgo es no tocarlas y notificar de inmediato al municipio. En caso necesario, es posible eliminarlas aplicando insecticidas o aplastándolas con el calzado. (RI/AG/IP)
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