
En Japón, cada vez más empresas y administraciones instalan máquinas expendedoras con “modo de emergencia” que permiten entregar bebidas sin costo durante desastres y/o apagones. Estas unidades, operativas como máquinas normales en tiempos de calma, pueden pasar a suministro gratuito mediante una llave de conmutación y, según el modelo, baterías internas, pilas o sistemas manuales que habilitan la extracción aún sin electricidad. Grandes operadoras —como Coca-Cola Bottlers Japan, Ito En y Suntory, DyDo Brinco, Kirin— describen públicamente estos equipos y su uso en contingencias.
QUÉ PRODUCTOS SUELEN DISPENSAR
La oferta en estos equipos replica la gama habitual del mercado japonés y prioriza bebidas de hidratación rápida y conservación estable: agua embotellada, té listo para beber, bebidas deportivas/isotónicas y cafés y refrescos enlatados. Algunos modelos permiten también alimentos o artículos básicos en envases compatibles con sus bandejas. Estas categorías aparecen en las fichas técnicas y páginas de los fabricantes de máquinas y de bebidas que promueven la función humanitaria de sus expendedoras.

¿CÓMO SE ACTIVA EL SUMINISTRO GRATUITO?
El mecanismo estándar es un interruptor con llave que cambia el equipo a distribución gratuita y habilita los botones de selección para que el público retire los productos por la compuerta, incluso con la red eléctrica caída si el modelo tiene alimentación de emergencia (baterías/pilas). Existen variantes manuales (p. ej., sistemas de cable/“wire”) que permiten liberar productos bajo supervisión cuando no es posible energizar la unidad. Estas opciones están descritas en las guías de los fabricantes y en proveedores técnicos del sector de máquinas expendedoras.
¿QUIÉN DECIDE Y COORDINA SU USO?
Por diseño, un administrador (empresa, escuela, hospital, municipio) custodia la llave y autoriza el paso a modo emergencia. La experiencia reciente sugiere que la coordinación local—saber quién tiene la llave y dónde está—es tan importante como la máquina misma para que la ayuda fluya sin demoras. Municipios que anuncian públicamente la instalación de estas máquinas suelen destacar esa gobernanza y su papel en la resiliencia comunitaria.
CUANDO LA LLAVE NO APARECE: LECCIONES
Durante el terremoto de Noto (enero de 2024), la falta de energía y la ausencia inicial de responsables derivaron en aperturas forzadas de expendedoras dentro de una escuela de Anamizu utilizada como refugio. Días después, la persona involucrada se disculpó y la empresa gestora evaluó la acción como respuesta de emergencia, optando por no exigir compensación; el caso se presentó como consecuencia del apagón, que dejó inoperante el modo de emergencia, y de la descoordinación inicial.
Este episodio destaca la necesidad de protocolos visibles para que la población evite daños y acceda al “modo gratuito” de forma ordenada.
Al mismo tiempo, otros reportes locales recordaron que no todas las aperturas irregulares son “saqueos” y que confirmar con el administrador del «jidohanbaiki» puede evitar malentendidos en crisis. En el mismo evento, medios regionales señalaron que la policía no veía delito cuando la apertura se realizó para asegurar bebidas para evacuados. La lección: información clara y acceso rápido al administrador reducen el riesgo de daños y tensiones.
Buenas prácticas para empresas y centros con expendedoras de apoyo:
– Cartelería visible: señalar que la máquina es “de apoyo en desastres”, quién tiene la llave y cómo activar el modo gratuito.
– Ensayos periódicos con personal y vecinos (escuelas, oficinas, refugios designados).
– Modelos con energía autónoma (baterías/pilas) y procedimientos de uso sin red.
– Inventario curado: priorizar agua, bebidas isotónicas y tés; contemplar raciones simples compatibles con el carril.
(RI/International Press)
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