
El reciente terremoto que sacudió Tailandia y Myanmar, causando la muerte de más de 2.000 personas, ha puesto en el centro de la controversia a una empresa constructora china. Un edificio de 30 pisos, que se encontraba en fase de construcción y que estaba destinado a ser un edificio gubernamental, colapsó en cuestión de segundos, dejando al menos 13 muertos y 9 heridos. Además, se teme que unas 70 personas aún estén atrapadas bajo los escombros, con pocas probabilidades de sobrevivir.
El colapso de la estructura ha generado una ola de dudas sobre la calidad de los materiales y las técnicas de construcción utilizadas. En Bangkok, donde existen numerosos rascacielos, no se han reportado daños estructurales de gravedad en otros edificios, lo que aumenta la preocupación sobre los estándares aplicados en esta obra específica.
El primer ministro tailandés, Paetongtarn Shinawatra, anunció que se llevará a cabo una investigación para determinar las causas del derrumbe. “Es necesario analizar en detalle qué errores ocurrieron en la fase de diseño y aprobación de este edificio”, declaró.
LA VINCULACIÓN CHINA
La construcción del edificio estaba a cargo de la compañía china China Railway Engineering Corporation (CREC) y su filial China Railway No.10 Engineering Group (中鉄十局), en colaboración con la empresa tailandesa Italian-Thai Development. Las sospechas de negligencia se intensificaron cuando el Ministerio de Industria de Tailandia detectó que parte de la estructura colapsada no cumplía con los estándares de seguridad exigidos.
El ministro de Industria, Ekanat Promphan, informó que una de las empresas proveedoras de acero utilizada en la construcción había fallado en las pruebas de seguridad en diciembre de 2023, lo que podría derivar en la cancelación de su licencia.

HISTORIAL DE INCIDENTES CON CREC
No es la primera vez que CREC enfrenta acusaciones relacionadas con fallas en sus proyectos de construcción. En noviembre de 2023, una estación de tren en Serbia, también construida por una filial de CREC, sufrió el derrumbe de su techo, causando la muerte de 14 personas. En aquel incidente, se descubrieron irregularidades en los materiales empleados, lo que desató protestas y exigencias de responsabilidad por parte de la opinión pública.
La organización tailandesa de derechos laborales, representada por Loisai Wongsuwan, ha denunciado repetidamente las condiciones precarias en las que operan muchas empresas chinas en el país. Según Wongsuwan, los trabajadores han reportado frecuentes violaciones a los estándares de seguridad y escasa protección de sus derechos laborales.
“La supervisión de las empresas chinas en Tailandia debe ser más rigurosa, ya que hemos recibido numerosas denuncias sobre la falta de cumplimiento de normativas básicas de seguridad”, señaló Wongsuwan.
La controversia se ha intensificado con informaciones que sugieren intentos de encubrimiento por parte de la empresa constructora. Según reportes de medios locales, cuatro ciudadanos chinos fueron arrestados cerca del lugar del colapso mientras intentaban retirar documentos de la construcción. Además, poco después del desastre, una publicación en la cuenta oficial de WeChat de China Railway No.10 Engineering Group, donde se celebraba la finalización de la estructura principal del edificio, fue eliminada.
Hasta el momento, ni CREC ni su filial China Railway No.10 Engineering Group han emitido declaraciones públicas sobre el incidente, a pesar de los intentos de la prensa internacional por obtener comentarios oficiales. (RI/AG/IP/)
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