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Una niña de tres años que estaba internada en el Centro Médico General de Gifu falleció un mes después de que se le desprendiera un dispositivo vital para su respiración sin que el personal médico lo detectara a tiempo.
La menor tenía una traqueotomía para ayudarla a respirar, lo que requería el uso de una cánula en su tráquea. Sin este dispositivo, su vía respiratoria podía obstruirse por completo.
El 27 de julio del año pasado, antes de las 9:00 horas, la cánula de la niña se salió, lo que provocó que dejara de respirar y entrara en estado de paro cardiorrespiratorio. Un médico que realizaba su ronda matutina fue quien descubrió la situación. Aunque lograron restablecer su ritmo cardíaco, la menor nunca recuperó el conocimiento y falleció un mes después.
UNA ALARMA QUE NUNCA SONÓ
El hospital confirmó que el sistema de monitoreo, que debía activar una alarma en caso de alteraciones en la respiración o el pulso, no se activó cuando la cánula se desprendió. Este fallo retrasó la respuesta del personal médico y pudo haber sido un factor clave en el desenlace fatal.
Siguiendo los protocolos nacionales de Japón, el hospital ha formado un comité de investigación con expertos externos para analizar las causas del incidente y determinar si hubo errores en la atención médica.
La madre de la niña expresó su dolor y pidió una investigación justa: «Es difícil conocer la verdad sobre lo que le ocurrió a mi hija, pero espero que la investigación sea imparcial y revele lo que realmente pasó.»
Las autoridades hospitalarias han asegurado que colaborarán con la investigación para esclarecer los hechos y evitar que tragedias similares vuelvan a ocurrir. (RI/AG/IP/)
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