Jóvenes inapetentes en Japón: “Puedes amar a alguien sin sexo”


La inapetencia de sectores de la juventud en Japón por el sexo es conocida más allá de sus fronteras, y percibida como una rareza o curiosidad en el resto del mundo.

La revista Spa! encuestó a 500 hombres de entre 20 y 34 años que no habían tenido actividad sexual durante un año o más. Japan Today publica los resultados:

“¿Quieres sexo?”, les preguntó.

Para nada: 22,4 %
No particularmente: 21,2 %
Bueno, un poco: 35,2 %
Definitivamente sí: 21,2 %

Las cifras indican que la falta de interés por el sexo está muy extendido en el país (y el miedo al coronavirus tiene poco que ver, según la publicación. El fenómeno es anterior a la pandemia). Tres testimonios dan fe de ello:

El primero, identificado como Masato Kudo (un seudónimo), es un ingenerio de sistemas de 30 años bien parecido y con buenos ingresos. En teoría, no debería tener problemas para llevar una vida sexual activa. No la tiene. ¿Por qué? Simplemente no quiere.

De niño, fue a un colegio de varones y creció con poco contacto con chicas. En la universidad, se prendó de las aidorus. En el mundo de Kudo no había espacio para las mujeres comunes.

Alguien dirá que ellas ofrecen la posibilidad de una relación real, carnal, verdadera (imposible con las aidorus y su mundo de fantasía). Sin embargo, eso no representa ninguna ventaja para Kudo, a quien no le interesa el sexo. Punto.

EL MATRIMONIO TE ROBARÍA LA VIDA?

El segundo, identificado como Fumiaki Komatsu, tiene 31 años. Para él, el sexo lleva al embarazo, el matrimonio o la ruptura. Tensión, estrés. No quiere. El sexo es complicado.

“Puedes amar a alguien sin sexo”, dice. ¿Cuál es su relación ideal? Una cita. Una cafetería tranquila, un buen café y una conversación animada y fluida. ¿Qué más puede pedir?

El reportaje no revela si Komatsu es virgen, pero el hombre relata que una vez, durante su época de universitario, un amigo lo llevó a un club nocturno para que tuviera relaciones sexuales. Komatsu cuenta que se pasó todo el tiempo conversando con la mujer. Dice que tenía miedo de contagiarse de alguna enfermedad venérea.

Ahora sale con una mujer de 34 años. Llegan hasta el beso. Para él eso es suficiente. No quiere casarse. Gana solo 200 mil yenes al mes (casi 1.900 dólares). Si tuvieran sexo y ella se quedara encinta, ¿tendrían que casarse? Él no quiere casarse. El matrimonio, dice, le “robaría la vida”.

PREFIERE SALIR A BEBER CON LOS AMIGOS

El tercer hombre, identificado como Junta Kanei, tiene 26 años. Perdió la virginidad a los 16 y desde entonces no ha vuelto a tener relaciones sexuales. Lleva diez años de su “segunda virginidad”.

Cuando perdió la virginidad siendo un colegial, Kanei pensó que con eso era suficiente. Salió de la escuela, encontró trabajo y su círculo social está compuesto sobre todo por colegas varones.

Un día se reencontró con una chica con la que había coincidido en primaria. Fueron a la vivienda de ella, bebieron, recordaron los viejos tiempos, charlaron y… No, no hubo sexo.

“Estaba demasiado nervioso”, confiesa. Mucho tiempo fuera de práctica. Parece que eso no le molesta. Dice que prefiere salir a beber con sus amigos. (International Press)



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