Aumenta la demanda de estrellas porno ancianas ante el envejecimiento de Japón

Maori Tezuka.

Casi un cuarto de la población de Japón tiene 65 años más. Todo indica que el peso demográfico de la población anciana en el país asiático continuará subiendo. Eso afecta todo, incluso a la industria pornográfica.

Los consumidores de porno en Japón están envejeciendo y muchos prefieren ver a gente mayor, como ellos. Y eso implica más demanda de actores y actrices porno de la tercera edad.

En el caso de las mujeres, la industria busca actrices “supermaduras”, que traducido a cifras significa que la mujer debe tener al menos 60 años, explica Tokyo Reporter.

El empleado de una tienda de alquiler y venta de filmes en Tokio dice que la mayoría de los compradores de DVD de segunda mano son ancianos. Además, no es infrecuente que un cliente de la tercera edad se lleve más de diez títulos de estreno en una sola compra.

El hombre cuenta que un cliente asiduo de 74 años le dijo una vez que “no tiene sentido ver a jóvenes teniendo relaciones sexuales” y que solo alquila películas con actrices “maduras” o “supermaduras”.

 

“Nuestro cliente más viejo fue un hombre de 103 años que compró un filme en el que actuaba una mujer de unos sesenta y tantos años”, revela.

 

Internet ha perjudicado el mercado del formato físico de la pornografía, pero los ancianos en Japón prefieren los DVD al porno en línea. Esto y el interés por las estrellas porno mayores han contribuido a mitigar la decadencia de un mercado cuyo tamaño hoy es poco más de un quinto de lo que fue hace unas dos décadas, cuando alcanzó su pico y los VHS aún reinaban.

Si hace una década las películas con actrices quincuagenarias la rompían, hoy un título con una actriz sexagenaria debutante por lo general alcanza la cima de la popularidad, según un productor.

Muchos clientes solo se interesan por las actrices mayores de 60 años, y ojo, no solo hombres mayores, también hombres de mediana edad (entre 40 y 59) tienen preferencia por las maduras. Incluso para cierta gente una actriz de cincuenta y tantos años es “solo una chica”.

Así las cosas, hay una fuerte demanda de actrices mayores de 60 años, pero encontrarlas es difícil.

La situación se complica considerando que las grabaciones pueden ser agotadoras. Las actrices deben tener resistencia física y estar bien de salud, sin enfermedades respiratorias o del corazón, por ejemplo.

Hablando de actrices, hay una que hizo historia: Maori Tezuka. Conocida como la actriz porno más vieja de Japón, debutó a los 71 años y ha decidido retirarse a los 80.

Tezuka cuenta que empezó cuando conoció a alguien de la industria que la invitió a participar. Alguna vez cantante de ópera, llegó a ser muy popular entre los fans de las supermaduras.

 

Antes de aparecer en películas porno, solo había tenido una pareja sexual, su exesposo. Pese a ello, dice que nunca se hizo problemas para desnudarse por completo en un set y relacionarse con varios hombre. “Era divertido”, recuerda.

 

“Es un trabajo después de todo, solo hay que hacer lo mejor cuando estás en el centro de atención”, añade.

Sin embargo, Tezuka decidió retirarse porque se le comenzó a hacer difícil actuar con hombres que no eran su tipo, más aún si los comparaba con su pareja treinta años más joven.

La mujer dice que nunca se ha arrepentido de incursionar en la industria porno. Asegura que trabajó duro y que nunca lo hizo por dinero.

Tezuka, a quien le han pedido que reconsidere su decisión, no descarta volver. “Depende de quién es el otro actor”.

La mujer cuenta que las cosas para los hombres son difíciles. Ella ha participado en grabaciones que han tenido que retrasarse debido a que los actores tenían “problemas”; para poder responder debían entrenar.

En realidad, hay más demanda en el mercado japonés de la tercera edad por actores que por actrices. La escasez de actores mayores es extrema. (International Press)

 



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