Taiwanés gay en Japón lucha contra deportación alegando discriminación

Inmigración de Tokio (foto natural-energy.co.jp)

Llegó por primera vez a Japón en 1992 con una visa de estudiante. Retornó al país dos veces, y en 1994 expiró su última visa, el mismo año en que empezó a vivir con un japonés al que había conocido durante una de sus breves estadías.

Desde entonces el taiwanés y el japonés están juntos. Ya son 23 años. Según cuenta a Asahi Shimbun, se han apoyado emocional y económicamente. El taiwanés descubrió que era seropositivo en 1995 y tuvo el aliento de su pareja para seguir el tratamiento. Por su parte, el japonés atravesó por una etapa de depresión y no pudo trabajar, así que el taiwanés se convirtió en el sostén económico del hogar.

Todo eso podría terminar si el taiwanés es deportado. El hombre asegura que la orden de deportación que recae sobre él es inconstitucional porque discrimina a los homosexuales.

El taiwanés, un cuadragenario que reside en Kanto, afirma que a extranjeros heterosexuales en situación ilegal que tienen una pareja japonesa (casados o convivientes) a menudo se les permite quedarse en Japón.

Lo corrobora Asahi: existen casos en los cuales las órdenes de deportación de extranjeros heterosexuales con parejas japonesas se han anulado.

El taiwanés asegura que su relación con el japonés no ha sido tomada en cuenta por las autoridades debido a que son una pareja del mismo sexo. En su demanda exigirá la anulación de la deportación alegando el derecho a recibir un trato equitativo de acuerdo con la ley, que está garantizado por la Constitución.

Los abogados del taiwanés aseguran que la demanda que prevé plantear será el primer desafío a la justicia de Japón con respecto a la inconstitucionalidad de las desventajas legales que enfrentan las parejas del mismo sexo.

El hombre cuenta que está distanciado de su familia en Taiwán (que no acepta su orientación sexual) y que vive con angustia debido a su incierta situación migratoria.

En 2013, logró obtener un permiso especial para permanecer en Japón que se otorga a inmigrantes en situación ilegal por razones especiales (en su caso, por ser portador de VIH).

Una medida temporal, sin embargo. El taiwanés se disponía a entregarse en la Oficina de Inmigración, pero fue detenido por la policía tras ser interceptado al azar en una calle para ser interrogado.

Solicitó acceder al estatus especial de residencia, pero fue rechazado. En noviembre pasado, la Oficina de Inmigración de Tokio emitió una orden de deportación que podría ejecutarse en cualquier momento.

“Hemos envejecido juntos. Él es mi familia. Quiero quedarme en Japón para pasar nuestros años restantes juntos en paz y tranquilidad”, dice. Su pareja se está acercando a los 60 años. (International Press)

 

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