Jorge Barraza: Telón del 2016: vivas y llantos, flores y cardos

Un balance futbolístico del año que termina

Por: Jorge Barraza

@JorgeBarrazaOK

 

Año intenso, con toneladas de sucesos, de Copa América, Eurocopa, Olimpiada, la Libertadores que sube por el Pacífico. Había rosas y espinas, repartidas, la desgracia del Chapecoense inclinó la balanza hacia lo negativo.

* La aparición. Gabriel Jesús, 19 años, delantero del Palmeiras, con el que fue campeón del Brasileirao, y de la Selección Brasileña, con la que se coronó campeón olímpico y luego revelación en la Eliminatoria. En apenas 6 partidos se convirtió en goleador de la Verdeamarilla en el camino a Rusia. De altas posibilidades técnicas. Desde enero jugará en el Manchester City.

* El absurdo. Al cumplir su centenario, la Copa América se disputó en Estados Unidos, país ajeno a nuestra confederación. Todo por una cuestión comercial. Sin embargo las selecciones sudamericanas recibieron premios incluso menores que en la disputada en Chile, que ya eran magros. Y a la Conmebol no le quedó un dólar. Demasiado conmebolesco.

* La conquista. De Atlético Nacional, que levantó su segunda Libertadores. Por resultados, eficiencia y buen fútbol, uno de los grandes campeones de la historia. Enorme trabajo de Reinaldo Rueda. Y estaba para batir un récord si ganaba la Sudamericana, pero acaeció el accidente del Chapecoense.

* El debut. Histórico: de la tecnología en el fútbol. Fue en el Mundial de Clubes y con Atlético Nacional como actor principal. Es un paso valiente que da el fútbol en la dirección correcta, para intentar ser más justo. Empezó con polémica, pero va a funcionar. Bienvenida.

* La transformación. De la Selección Brasileña, desde la asunción de Tite como entrenador. Con Dunga era un equipo insulso, fue eliminado en primera ronda de la Copa América y marchaba sexto en la Eliminatoria. Con Tite jugó 6, ganó los 6, marcó 17 goles, recibió 1 y dio varios shows de bola. Recuperó el ánimo y ya está con un pie en Rusia. Para quienes consideran sacrílego cambiar sobre la marcha…

* El dolor. La tragedia del Chapecoense, el modesto y al comienzo casi impronunciable equipo brasileño que iba a Medellín a su primera cita con la gloria y terminó estrellado con su avión, por viajar en una irresponsable e impresentable “compañía” de un solo avión que curiosamente se había transformado en la línea aérea preferida de clubes y selecciones. El saldo: 71 muertos y un equipo que iba a jugar la final de la Copa Sudamericana, destrozado.

* El Fair Play. Que Atlético Nacional, rival de Chapecoense en la frustrada final, pidiera concederle el título al malogrado equipo brasileño, es un gesto inédito, para los tiempos. Tendrá siempre el valor de una estrella, de un blasón. Maravilloso. Todo el fútbol mundial tuvo asimismo demostraciones notables de solidaridad con el Chape.

* La renuncia. De Messi a la Selección Argentina. Tuvo un año brillante, en el Barsa y en la Selección, pero la pérdida de la Copa América lo afectó en serio. “Si el culpable soy yo, me voy”, dijo en caliente. Luego recapacitó y volvió. Sin él, esta Argentina es nada. Ratificó que es el mejor jugador del mundo por muchísima distancia con el segundo.

* El absurdo II. Que un club (Manchester United) haya pagado 105 millones de euros por Pogba, un discreto futbolista. Peor que eso, que 5 periodistas lo hayan elegido para ganar el Balón de Oro. Esos periodistas informan e “instruyen” a los lectores…

* La proeza. La triple tapada de Armani en Rosario Central 1-Nacional 0. ¡Menos mal que está el video…! Fabulosa: tres veces pudo ser gol y lo evitó. Si lo era, la Libertadores podría haber tenido otro campeón.

* El cambio. Después de 40 años en FIFA, Joseph Blatter fue apartado de la presidencia salpicado por casos de corrupción. Y el 23 de febrero asumió Gianni Infantino con la aureola de un joven aficionado al Inter de Milán, políglota y con fama de administrador eficiente que enarbola la bandera de la honestidad. Aún no hay un veredicto sobre él, el mundo lo está observando. En Conmebol también hay nuevo titular: es otro ciudadano paraguayo (¿un requisito indispensable?): Alejandro Domínguez, hijo de Osvaldo Domínguez Dibb, un controvertido presidente de Olimpia. Dice “transparencia” muchas veces al día, pero no hay forma de obtener un identikit de su gobierno todavía. En estudio también.

* El gol. El impresionante tanto de tiro libre de Messi a Estados Unidos, ternado para el Premio Puskas al mejor del año. ¿Cómo hizo para meterla ahí desde ese lugar…?

* La sorpresa. La dio Portugal ganando la Euro 2016 en París a la propia Francia. Un equipo utilitario, de marca. Casi de milagro avanzó de ronda y luego, aguantando atrás, llegó a la coronación. En la final se impuso merecidamente a Francia. A su manera, supo ser campeón.

* El palo. De Chile a México en la semifinal de la Copa América: 7 a 0. Y ahí no pudieron culpar ni a la Conmebol ni a la FIFA ni a Donald Trump: Chile lo barrió con fútbol.

* La hazaña. De Independiente del Valle, un enanito convertido en Gulliver que llegó a la final de la Libertadores tras eliminar a River y Boca, a este último ganándole los dos partidos. Pero en su largo camino a la final enfrentó a 5 campeones. Y con mayoría de jugadores del club.

* El campanazo. Del Leicester, campeón por primera vez de la Liga Inglesa. Nadie lo tenía. Cuando comenzó a ganar también comenzó un coro: “Se cae… se cae…”. Pero siguió ganando, ganando… y llego primero a la meta. Capolavoro del italiano Claudio Ranieri.

* La pena. El éxito desarma todos los procesos en Sudamérica. Le pasó a San Lorenzo, a River, a Independiente del Valle, a Santa Fe, ahora a Nacional. Un equipo es campeón y automáticamente se le van los mejores jugadores. Nuestra pobre realidad.

* El premio. Como desde hace una década, Cristiano Ronaldo y Messi siguen en la cima del fútbol disputándose año tras el año el Balón de Oro, un duelo que los estimula a ambos a no aflojar. Cualquiera de los dos que lo ganaba estaba bien. CR7 se llevó finalmente el trofeo de France Football (falta el The Best de FIFA). Ganó los dos torneos más importantes (Champions y Eurocopa) y marcó 54 goles. Pero Messi es cada día más extraordinario como jugador: arma, asiste y concreta. Ganó la Liga Española, la Copa del Rey y fue el máximo anotador de 2016: 59 goles.

* La locura. Del fútbol chino. Pagan cifras estratosféricas a futbolistas y entrenadores. Y ya no llevan veteranos o elementos de descarte, sino figuras vigentes. El Shanghai SIPG acaba de pagar 61 millones de euros al Chelsea por el volante brasileño Oscar, de sólo 25 años. Y al jugador le hicieron un contrato de 24 M€ por año, con lo cual superó el salario del mismísimo Cristiano Ronaldo en el Madrid. El club rival -Shanghai Shenhua- le pagará al argentino Carlos Tévez 84 millones de dólares por dos años de contrato.

* El crecimiento. Del fútbol en todas las latitudes. Una realidad ya indiscutible. Las actuaciones de Gales e Islandia en la Euro, del Kashima japonés en el Mundial de Clubes son apenas un puñado de ejemplos. Hay cien más. El Kashima derrotó a Nacional 3-0 y muchos dijeron “papelón”, pero luego empató en el tiempo regular con el Real Madrid 2 a 2. Y en el minuto 93 casi lo gana 3 a 2. El juego está definitivamente universalizado.

 


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