Padre furioso con escuela que no le dijo que su hijo sufría ijime

Publica nota de suicidio dejada por estudiante de 15 años

El 21 de noviembre, un estudiante de 15 años murió tras ser atropellado por un tren en la prefectura de Niigata. El menor era víctima de ijime y su padre hizo pública la nota de suicidio que dejó.

“Lo siento mucho, pero no quiero vivir más”, escribió el adolescente.

“Tenía ganas de llorar cuando estaba en la escuela y derramaba lágrimas mientras fingía estar dormido. Me sentía como si estuviera viviendo en el infierno todos los días. Yo quería vivir más tiempo, pero no creo que pueda hacerlo más”.

El padre del suicida, un hombre de 44 años, admitió que aún no acepta la muerte de su hijo y lamenta no haber detectado su drama: “Siento como si mi hijo fuera a volver. Quiero negar que él esté muerto. Me arrepiento de no haber podido darme cuenta de que era víctima de ijime”.

Nada hizo sospechar al padre. Un día antes de su suicidio, estuvieron jugando y viendo televisión juntos. Todo parecía normal.

Alrededor de las 9:30 p. m., el menor le dio las buenas las noches y se retiró a su habitación. Fue la última vez que lo vio con vida.

Al día siguiente, a las 6 de la mañana, el papá fue al cuarto de su hijo, pero este no ya no estaba. El hombre se dio cuenta de que la puerta de entrada a su casa estaba sin llave y la madre halló la nota de suicidio en el escritorio de su hijo.

Era demasiado tarde para que pudieran hacer algo. El menor fue atropellado por un tren alrededor de las 5:20 a. m.

Un amigo del suicida recibió un mensaje vía LINE que decía: “Voy a morir pronto”. “No mueras. Todos los que te rodean se entristecerían”, le respondió el amigo. El menor no llegó a leer la respuesta.

En octubre el chico acudió tres veces a su profesor para reportar el ijime, pero no sirvió de nada porque el abuso siguió.

Sus padres no sabían nada. Ellos se enterararon de que a su hijo le hacían bullying al leer la nota de suicidio.

“Estoy furioso de que la escuela nunca nos dijera nada sobre el problema. Si la escuela nos hubiera dicho que estaba en problemas, creo que mi hijo todavía estaría vivo”, declaró el papá.

Ya nada le podrá devolver la vida a su hijo, pero su caso podría ayudar a otros que pasan por la misma situación. El hombre espera que los chicos que sufren ijime les hablen a sus padres sobre su problema. Mientras estén vivos, podrán cambiar su situación. “Quiero que estos niños valoren sus propias vidas”, dijo. (International Press)

 


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