No permita que el trabajo y la vida social le roben la vida en pareja y familia. Por Nélida Tanaka*

Psicóloga Nélida Tanaka

“¡Por lo menos el domingo déjame hacer lo que quiero! Todos los días trabajo aportando mi sueldo, lavo, cocino, hago la limpieza, las compras, cuido de los chicos, les preparo el obento, y sobre esto me dices que no salga el único día libre que tengo?”, es lo que dice una mujer casada aquí en Japón a quien conocí en un grupo comunitario.

Esta esposa se sentía frustrada, como si su marido la estuviera forzando a enfocar su vida tan solo a la familia.

El hecho de que ella se dedicara a actividades de comunidad con su grupo la hacía sentirse útil porque veía que podía aportar a la sociedad y sentía que se realizaba como ser humano. Entonces no podía comprender por qué su marido le pedía que los fines de semana se quedara para pasarla juntos en familia.

Como mujeres sí comprendemos su posición. Cada mujer busca su realización.

Sin embargo, también pongámonos en los pantalones del marido. Trabaja en turnos de día y de noche, casi nunca tiene tiempo de charlar tranquilamente con su esposa y sus hijos, siempre marchando a horas distintas y pasar los domingos sin su mujer a su lado es sumamente triste.

Precisamente la participación activa del marido y la mujer en todas las cosas de la familia es lo que realmente hace la magia, es la manera enque el hogar es más atractivo, ameno, alegre y lleno de vida. Para los hijos, la ausencia de uno o del otro afecta la alegría del momento, la satisfacción y la tranquilidad de estar en familia.

Muchas veces nosotros no valoramos lo que tenemos de cerca y asumimos, sin darnos cuenta, que la familia es un ente que estará allí siempre por el solo hecho de existir. Pero así como una planta necesita de agua para vivir, crecer, dar sus flores y sus frutos para no marchitarse, la familia y cada miembro de ella necesitan de tiempo, atención cuidado y compañía para juntos gozar, escuchar, alabar, reprender a veces y a aprender a convivir en paz.

Los padres necesitamos de un balance en nuestras vidas para defender los espacios en pareja y en familia. No deje que el trabajo y la vida social le roben esos momento. Algunas veces, en estas charlas descubriremos que estábamos descontentos con algo y ni siquiera nos habíamos dado cuenta y muchos menos nos habíamos propuesto solucionar esas cosas para vivir mejor. No podemos dejar de comunicarnos, ¡vale la pena!.

*Psicóloga clínica, contacte con ella llamando al 090-2245-4021 o por correo electrónico: consultas@hotmail.co.jp


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