Irma Aráuz: Fantasías sexuales con “otro”

Irma Arauz
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Por la psicóloga Irma Aráuz*

Consulta: Estimada Dra. Aráuz. Generalmente hago el amor con mi marido sin ningún problema, pero desde hace un tiempo he observado que tengo fantasías sexuales donde aparecen otros hombres. ¿Debo decírselo? ¿Necesito fantasear hasta estar con otro para sentirme bien estando con mi pareja? ¿Es malo?

Respuesta: Ante todo no se asuste ni se angustie, este tipo de fantasías son frecuentes en ambos sexos. Si no hay sentimientos de culpabilidad de que, en verdad esté usted enamorada de otro hombre o la angustia de por medio de ser descubierta al decir el nombre del “otro”, estas fantasías suelen ser gratificantes para el que las tiene, y con ello, de hecho, son beneficiosas para la calidad de la relación sexual. El decirlas o callarlas depende de la flexibilidad mental y el nivel de comunicación y de educación de ambos. En mi opinión a veces puede ser más perjudicial que beneficioso.

Sinceramente hablando, cuando se llega a un punto de rutina en la relación yo creo que cada uno debe responsabilizarse de su propio placer mediante fantasías o autoestimulación. Pero cuando se da uno cuenta de que hay “algo” que no está funcionando, “algo” que me está provocando fantasías y ansiedad, lo mejor y más saludable sería ser sincera con su pareja y hablar sin postergar la realidad que están viviendo.

Hemos dicho muchas veces que el órgano sexual más importante es el cerebro, ya que a él llegan mensajes de una serie de estímulos que ponen en marcha la respuesta sexual, así la naturaleza humana responde con todos sus sentidos a las posibilidades sexuales. Razón, fantasía, emoción y aprendizaje se mezclan en el neocortex para dar lugar a las peculiaridades del sexo humano así que las fantasías son de lo más humana que pueda haber. Hay que tener en cuenta también el hecho de que alguien que se recree en una determinada fantasía sexual no presupone que desee llevarla a la práctica. De hecho, a la mayoría de las personas nunca se les ocurriría convertir sus fantasías en actos reales dado que podría resultar embarazoso. En realidad cuando las fantasías se hacen reales no proporcionan el resultado esperado y se convierten en una experiencia decepcionante y además pierde su valor erótico como fantasía. Es por eso que opino que más vale reservar las fantasías para uno mismo, ya que si la pareja lo sabe puede sentirse herida en su amor propio.

Para resumir, le puedo decir que tanto los hombres como las mujeres tienen normalmente fantasías sexuales y que estas no conllevan ningún problema siempre que el que las tenga no se avergüence de ellas y siempre que sean usadas para mejorar la realidad no para huir de ella.

*La psicóloga Irma Aráuz atiende directamente en el teléfono 090-2553-3307 y en el e-mail consultasairma@live.com.ar.

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